
El mundo está ingresando a una era de bancarrota hídrica global, en la que ríos, lagos y acuíferos se agotan más rápido de lo que la naturaleza puede reponerlos, advirtió este martes 20 de enero de 2026 el Instituto de la Universidad de las Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud (UNU-INWEH). El informe señala que más de 4.000 millones de personas ya sufren escasez grave de agua al menos un mes al año, como resultado de décadas de sobreexplotación, contaminación y presión climática.
Un nuevo concepto para una crisis irreversible
El informe plantea que términos como estrés hídrico o crisis del agua ya no describen adecuadamente la magnitud del problema actual. Según el documento, muchos sistemas hídricos han superado el punto de recuperación y requieren una nueva clasificación que refleje su estado crítico.
El director del INWEH y autor principal del estudio, Kaveh Madani, afirmó que numerosas regiones están viviendo por encima de sus medios hidrológicos y que varios sistemas clave ya se encuentran en bancarrota.
Regiones más afectadas por el agotamiento del agua
El análisis identifica como zonas más vulnerables a Oriente Medio, el Norte de África, partes del sur de Asia y el suroeste de Estados Unidos. En este último caso, el río Colorado y sus embalses son citados como ejemplo de una disponibilidad de agua prometida en exceso frente a una realidad de recursos limitados.
Aunque no todos los países enfrentan esta situación extrema, el informe sostiene que la cantidad de sistemas críticos en colapso ha alterado de forma fundamental el panorama global de riesgo.
Cifras que reflejan la magnitud del problema
Entre los datos más relevantes, el informe indica que más del 50 % de los grandes lagos del planeta ha perdido agua desde la década de 1990. Además, el 70 % de los grandes acuíferos muestra una tendencia de declive a largo plazo.
En los últimos 50 años han desaparecido 410 millones de hectáreas de humedales, equivalentes al tamaño de la Unión Europea, y más del 30 % de la masa de los glaciares se ha perdido desde los años setenta. Como consecuencia, docenas de grandes ríos ya no llegan al mar durante parte del año.
Impacto social, económico y ambiental
Para la población mundial, las consecuencias son directas. Entre 2022 y 2023, más de 1.800 millones de personas vivieron bajo condiciones de sequía, mientras que 4.000 millones enfrentan escasez grave de agua al menos un mes al año.
El informe también estima que el valor anual de las pérdidas por la desaparición de humedales alcanza los 5,1 billones de dólares, afectando servicios ecosistémicos clave como la regulación del clima y la producción de alimentos.
Un problema global que exige acción política
La ONU subraya que la bancarrota hídrica no es solo un desafío ambiental, sino un problema de justicia con profundas implicaciones sociales y políticas. El subsecretario general de la ONU y rector de la UNU, Tshilidzi Marwala, advirtió que esta situación se está convirtiendo en un motor de fragilidad, desplazamientos y conflictos.
El informe insta a los gobiernos a reconocer formalmente el estado de bancarrota hídrica del planeta y a reforzar la cooperación multilateral para enfrentar sus efectos.
Un llamado a decisiones difíciles, pero necesarias
Pese a la gravedad del diagnóstico, Madani aclaró que el mensaje no es de desesperación. Señaló que reconocer la bancarrota hídrica permite tomar decisiones complejas para proteger a las personas, las economías y los ecosistemas.
El estudio, basado en datos revisados por pares y próximo a publicarse en la revista Water Resources Management, busca redefinir el debate global sobre el agua y alertar que la crisis hídrica mundial ha cruzado un punto de no retorno, aunque con diferencias significativas entre regiones.







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