
Un juez de Uruguay denegó la extradición a Bolivia y dejó en libertad al exsacerdote Juan José Sant’anna. El religioso está acusado de cometer abusos contra al menos 30 niños en un internado rural de Tapacarí, Cochabamba, en el año 2007.
La decisión fue tomada por el juez Matías Porciúncula, quien fundamentó su fallo en la prescripción del delito según el código penal uruguayo. El excura, buscado por la justicia boliviana desde 2011, había sido capturado tras una alerta roja internacional emitida en septiembre de 2025.
Los detalles del caso y la fuga
Según la denuncia, los hechos ocurrieron en 2007, cuando las víctimas tenían entre 6 y 18 años. Tras las acusaciones, Sant’anna huyó de Bolivia. Por este motivo, fue declarado en rebeldía por las autoridades bolivianas en el año 2011, lo que inició el proceso para su búsqueda internacional.
El exsacerdote es investigado en Bolivia por el delito de abuso deshonesto. Su equivalente en la legislación uruguaya es el atentado violento al pudor. Esta diferencia legal resulta crucial para entender la resolución del caso.
La clave: una prescripción que no existe en Bolivia
Mientras que en Bolivia el delito de abuso deshonesto no prescribe, en Uruguay la figura penal correspondiente se extingue a los 10 años. El juez Porciúncula aplicó este plazo legal para su decisión.
El magistrado determinó que el plazo de prescripción de 10 años debía contarse desde su declaratoria en rebeldía en 2011. Por lo tanto, el caso habría prescrito en 2021, según su interpretación de la ley uruguaya.
Silencio procesal y alerta roja tardía
En su resolución, el juez destacó un periodo de inactividad en las gestiones bolivianas. Señaló que entre 2021, fecha de la prescripción calculada, y 2025, no se realizaron peticiones formales de extradición.
La reactivación del caso se produjo con la emisión de una alerta roja internacional por parte de Bolivia en septiembre de 2025. Esta alerta condujo a la localización y captura del excura en Uruguay.
Libertad y espera de reacción boliviana
Tras la negativa de la extradición, la fiscalía uruguaya no presentó una apelación a la decisión del juez. Juan José Sant’anna fue puesto en libertad inmediatamente.
El exsacerdote se trasladó a la casa de su familia en el barrio Palomar, en la ciudad de Salto. Allí había permanecido oculto durante aproximadamente 18 años. Ahora, se aguarda la respuesta formal de la justicia boliviana ante este fallo que impide su enjuiciamiento en Uruguay.





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