

En 2024, Bolivia reportó 9.592 casos de tuberculosis, una enfermedad infectocontagiosa que sigue siendo un desafío de salud pública en el país. El Gobierno, a través del Sistema Único de Salud (SUS), destinó Bs 11.576.855 para diagnóstico, tratamiento y seguimiento, logrando que 6.633 personas iniciaran atención médica. Este 24 de marzo, Día Mundial de Lucha contra la Tuberculosis, se busca sensibilizar sobre la necesidad de intensificar esfuerzos para frenar esta epidemia global.
La tuberculosis, causada por la bacteria *Mycobacterium tuberculosis*, afecta principalmente los pulmones y se transmite por gotículas de saliva al toser, estornudar o hablar. Es prevenible y curable, pero requiere detección temprana y tratamiento adecuado. En Bolivia, Santa Cruz, La Paz y Cochabamba concentran el 79% de los casos, evidenciando la necesidad de acciones focalizadas en estas regiones.
Del total de casos, el 5,3% también tenía VIH y el 9,9% coexistía con diabetes, complicando el manejo de la enfermedad. La tasa de nuevos casos fue de 82 por cada 100.000 habitantes, un avance según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que destaca la reducción de la brecha estimada. Además, se invirtieron más de Bs 8,6 millones en medicamentos e insumos para garantizar la atención.
El Ministerio de Salud, alineado con la Política de Salud Familiar Comunitaria Intercultural, asegura acceso gratuito y equitativo a la atención. Esto incluye estrategias en grandes ciudades y municipios de alta carga, donde el crecimiento de poblaciones migrantes de áreas rurales ha aumentado la vulnerabilidad. Se realizan capacitaciones, monitoreo y reuniones de autoayuda para mejorar la respuesta.
En centros penitenciarios, donde habitan cerca de 30.000 personas privadas de libertad, se refuerza la vigilancia. Ahí se capacita al personal de salud, se forman promotores y se implementan actividades para controlar la enfermedad, dado el hacinamiento y las condiciones que favorecen su propagación.
Una innovación clave es el uso de la tecnología GeneXpert para diagnosticar tuberculosis infantil mediante muestras de heces en menores de 5 años. Esto agiliza la detección y el tratamiento en un grupo especialmente vulnerable, marcando un avance en la atención pediátrica.
La red de laboratorios también se fortalece con equipamiento molecular y transporte de muestras, optimizando el diagnóstico rápido y el seguimiento. Estas acciones se enmarcan en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, buscando una vida saludable con un enfoque intercultural y accesible.
Controlar la tuberculosis exige un esfuerzo conjunto de autoridades, profesionales de salud y la sociedad. Bolivia avanza en esta lucha, pero el compromiso colectivo será clave para reducir su impacto y proteger la salud de la población a largo plazo.
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