

El ministro de Desarrollo Rural y Tierras, Yamil Flores, ratificó este jueves que no se autorizará la exportación de carne de res mientras los precios del producto no se regulen en el mercado interno. A pesar de que la prohibición de exportación rige desde hace 45 días, el costo de la carne sigue elevado, lo que ha generado preocupación entre los consumidores y tensiones con el sector ganadero.
Flores anunció que este viernes se reunirá nuevamente con los ganaderos, a quienes responsabilizó del incremento en el precio del ganado en pie, lo que ha impactado en toda la cadena de comercialización. “No podemos destinar carne para la exportación mientras los precios no se regulen. Seguiremos dialogando”, afirmó el ministro.
Según el funcionario, el precio de la carne no ha bajado debido a que el costo del ganado en pie sigue alto, situación que atribuyó directamente a los productores. Aunque hubo una leve reducción de entre Bs 1 y Bs 2 hace unos días, los precios volvieron a subir, en parte por los derrumbes en varias carreteras que dificultaron el transporte. Actualmente, el kilo de carne en los mercados locales supera los Bs 60, dependiendo del corte y la calidad.
Flores aseguró que el Gobierno velará por el bolsillo de la población y no permitirá que un sector imponga aumentos injustificados. Además, destacó que Bolivia produce suficiente ganado para cubrir tanto el consumo interno como la exportación. “Producimos 11 millones de cabezas de ganado al año, y solo el 10% se destina al consumo interno y a la exportación. Es cuestión de ponernos de acuerdo para que los precios bajen”, explicó.
El ministro recordó que los ganaderos no cumplieron con los acuerdos previos para estabilizar los precios de la carne, lo que ha generado un impacto negativo en la población. “La gente no puede soportar este juego de alzas y bajas”, afirmó.
La medida de suspender las exportaciones de carne fue implementada el 5 de febrero, tras un incremento “injustificado” en los precios. El objetivo era aumentar la oferta en el mercado interno y normalizar los costos. Sin embargo, los productores argumentan que el alza se debe a los comercializadores y al contrabando, no a su sector.
En cuanto a la soya, cuya exportación también está suspendida, Flores aclaró que se está trabajando en una reglamentación para autorizar únicamente a productores e industrias del rubro, luego de detectar que otras empresas ajenas al sector estaban exportando. La prohibición, precisó, solo afecta a la soya en grano, no a sus derivados como el aceite.
La situación mantiene en vilo a consumidores y productores, mientras el Gobierno insiste en que no cederá en su postura hasta que los precios de la carne se estabilicen.
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