

El portavoz del gobierno israelí, David Mencer, afirmó este martes que los recientes bombardeos en Gaza, los más intensos desde el inicio de la tregua con Hamás y que han dejado más de 400 muertos, se llevaron a cabo «en total coordinación con Washington». Durante una conferencia de prensa, Mencer agradeció al expresidente Donald Trump y a su administración por su «inquebrantable apoyo a Israel» y defendió las acciones militares.
La reanudación de los combates ha provocado una ola de condenas internacionales. Qatar, uno de los principales mediadores del conflicto junto a Egipto y Estados Unidos, emitió un comunicado en el que rechazó la «reanudación de la agresión israelí», calificándola de «desafío a la voluntad internacional de apoyar la paz». El gobierno qatarí advirtió que la escalada de violencia podría agravar la tensión en la región y poner en riesgo su estabilidad.
Egipto, otro actor clave en las negociaciones, condenó «completamente las agresiones israelíes» y exhortó a la comunidad internacional a evitar un nuevo ciclo de violencia en la zona. En un comunicado, la oficina del presidente Abdel Fattah al-Sisi acusó a Israel de llevar a cabo «esfuerzos deliberados para hacer inhabitable la Franja de Gaza y forzar el desplazamiento de los palestinos».
La crisis humanitaria en Gaza ha alcanzado niveles críticos. Qatar describió la situación como «catastrófica» y sin precedentes en la historia reciente, e instó a la comunidad internacional a actuar con urgencia para proteger a la población palestina y evitar más muertes.
Otros países árabes, como Arabia Saudita y Kuwait, también condenaron los ataques israelíes y expresaron su preocupación por sus repercusiones en la estabilidad regional. Mientras tanto, Israel sostiene que sus operaciones son necesarias para garantizar su seguridad y contener las amenazas de Hamás.
Este nuevo episodio de violencia no solo pone en peligro los esfuerzos de mediación, sino que también profundiza la crisis humanitaria en Gaza, donde la población civil sigue siendo la más afectada. La comunidad internacional enfrenta ahora el desafío de frenar la escalada y reactivar las negociaciones diplomáticas en busca de una solución duradera.
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