

Las remesas enviadas a Bolivia por trabajadores en el extranjero disminuyeron en $us 282,8 millones en 2024, en comparación con el año anterior, según datos del Banco Central de Bolivia (BCB). La reducción de estos ingresos ocurre en un contexto de escasez de divisas en el país.
En 2022 y 2023, las remesas alcanzaron cifras récord con $us 1.437 y $us 1.436,5 millones, respectivamente. Sin embargo, en 2024 descendieron a $us 1.153,7 millones, marcando una caída significativa.
El informe del BCB muestra que la reducción se dio en la mayoría de los países emisores. Desde Chile, los envíos bajaron de $us 312,9 millones a $us 163,3 millones, mientras que desde Estados Unidos pasaron de $us 301,3 millones a $us 232,9 millones. Brasil también mostró una fuerte reducción, de $us 92,8 millones a $us 51,7 millones. En menor medida, las remesas desde Argentina cayeron de $us 69,3 millones a $us 66 millones, y desde Perú, de $us 30,8 millones a $us 20,7 millones.
España sigue siendo el principal origen de las remesas hacia Bolivia. En 2024, los envíos desde ese país sumaron $us 440,7 millones, apenas por debajo de los $us 441,6 millones registrados en 2023.
Factores detrás de la caída
El economista Germán Molina explicó que la disminución responde a la crisis económica en varios países emisores y la pérdida de poder adquisitivo de los migrantes. En Estados Unidos, por ejemplo, el costo de vida ha subido sin que los salarios aumenten proporcionalmente, reduciendo la capacidad de los bolivianos para enviar dinero a sus familias.
A nivel local, las restricciones en la disponibilidad de dólares también influyen. Muchas empresas de transferencia de dinero ofrecen pagos en bolivianos al tipo de cambio oficial de 6,96, mientras que en el mercado paralelo la divisa se cotiza hasta en 12 bolivianos por dólar. Esto ha llevado a que algunas familias prefieran enviar dinero a través de viajeros en lugar de utilizar los servicios formales.
Impacto en la economía
Las remesas son una fuente clave de ingresos para muchas familias bolivianas y contribuyen al flujo de dólares en la economía. Su reducción afecta el consumo interno, la inversión en bienes raíces y el sector servicios.
Según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las remesas a América Latina y el Caribe crecieron apenas un 5% en 2024, la tasa más baja en una década, marcando una desaceleración tras años de fuerte expansión.
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