

A cuatro años de su detención, la expresidenta transitoria de Bolivia, Jeanine Áñez, denunció este domingo ser víctima de una «tortura invisible» por parte del Gobierno y el sistema judicial. Al mismo tiempo, agradeció el respaldo recibido en demanda de su libertad y la de otros considerados presos políticos.
Desde sus redes sociales, Áñez, quien cumplió cuatro años de reclusión el pasado jueves, afirmó que solo «una persona presa política sabe lo que significa ser inocente y soportar procesos judiciales falaces, planificados, coordinados y ejecutados por el sicariato de fiscales, dependencias de ministerios, Procuraduría y jueces». La exmandataria, de 56 años, cumple una condena de 10 años de prisión en el caso denominado Golpe de Estado II, en el que fue sentenciada por incumplimiento de deberes y resoluciones contrarias a la Constitución.
En su mensaje, Áñez expresó su gratitud a quienes han manifestado apoyo a su causa y aseguró que su reclusión es «impuesta por el régimen» del Movimiento Al Socialismo (MAS). «Pronto se irán. Pronto los abrazaré personalmente uno a uno, con la bendición de Dios», escribió.
La detención de la exmandataria se produjo el 13 de marzo de 2021 en Trinidad, Beni, tras un operativo policial. Inicialmente, fue acusada de «terrorismo, sedición y conspiración» en el caso Golpe de Estado I, aunque posteriormente fue apartada de ese proceso.
Su llegada al poder ocurrió en noviembre de 2019, tras la renuncia del entonces presidente Evo Morales, quien dejó el cargo en medio de protestas por denuncias de fraude electoral y presiones de las Fuerzas Armadas. En ese momento, Áñez ocupaba el cargo de segunda vicepresidenta del Senado y asumió la presidencia de la Cámara para luego proclamarse jefa de Estado en una sesión que no contó con quórum ni la participación de la bancada mayoritaria del MAS.
El caso de Áñez sigue generando un profundo debate en Bolivia. Mientras algunos sectores la consideran una presa política, otros respaldan su condena. Su denuncia de «tortura invisible» y su agradecimiento por el apoyo recibido reflejan la persistente polarización en el país, mientras su situación judicial sigue siendo un tema de interés nacional e internacional.
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