

El papa Francisco, hospitalizado desde hace 31 días por problemas respiratorios, reconoció este domingo que atraviesa un momento difícil en su recuperación. A través de un mensaje escrito con motivo del rezo del Ángelus, el líder de la Iglesia católica expresó su vulnerabilidad y solidaridad con quienes padecen enfermedades, en lo que marca su quinta semana consecutiva sin apariciones públicas.
El pontífice, de 88 años, permanece en el hospital Gemelli de Roma, donde se recupera de una neumonía bilateral. Según el último informe médico del Vaticano, su estado de salud muestra una «mejora gradual»; sin embargo, los médicos aún no han definido una fecha de alta, señalando que su recuperación avanza de manera lenta pero estable. El lunes pasado, su pronóstico dejó de ser reservado, lo que generó cierto optimismo entre sus seguidores.
En su mensaje, Francisco escribió: «Mientras enfrento un tiempo de prueba, me uno a tantos hermanos y hermanas enfermos: frágiles en este momento, como yo». También subrayó que, pese a la debilidad física, «nada puede impedirnos amar, rezar, donarnos y ser signos luminosos de esperanza». Sus palabras reflejan su enfoque pastoral y su determinación de transmitir un mensaje de fe y resiliencia en medio de la adversidad.
Esta hospitalización, que comenzó el 14 de febrero, es la cuarta y más prolongada de su pontificado, que ya suma 12 años. Su ausencia ha generado inquietud entre los fieles y en la curia vaticana sobre la continuidad de su liderazgo, especialmente debido a su avanzada edad y antecedentes médicos. No obstante, a diferencia de su predecesor Benedicto XVI, quien renunció en 2013, Francisco ha reiterado en varias ocasiones que no tiene intención de dimitir.
El Vaticano ha mantenido un enfoque prudente en la comunicación sobre su estado de salud, evitando especulaciones y enfatizando su estabilidad. Sin embargo, la prolongada ausencia del papa en actos públicos y la falta de imágenes recientes han avivado interrogantes sobre su capacidad para seguir al frente de la Iglesia en el futuro inmediato.
Mientras tanto, el mundo católico sigue de cerca su evolución, a la espera de noticias alentadoras y con la esperanza de que el pontífice recupere plenamente su salud para continuar guiando a la comunidad global de creyentes.
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