

El municipio de Santa Cruz, encabezado por el alcalde Jhonny Fernández, declaró el estado de emergencia ante la grave escasez de combustible que afecta a la región. La medida busca mitigar los efectos de la falta de suministro en obras públicas, transporte, atención de emergencias y servicios municipales. Con esta decisión, Santa Cruz se convierte en la segunda Alcaldía en tomar esta medida, después de Porongo.
El desabastecimiento de combustible, que refleja una problemática a nivel nacional, ha paralizado proyectos de infraestructura y servicios esenciales, impactando directamente en la vida cotidiana de los ciudadanos. La falta de suministro ha generado un aumento en los costos del transporte y ha interrumpido actividades económicas, agudizando la crisis en un contexto ya complejo.
Largas filas y costos adicionales para la población
Abastecerse de combustible, tanto diésel como gasolina, se ha convertido en un desafío para los habitantes de Santa Cruz. Los conductores deben esperar hasta siete horas en las estaciones de servicio, muchas veces pernoctando en sus vehículos.
«Tengo mi colcha, mi comida, todo adentro», relató un joven que quedó varado en la fila de una estación en la zona de La Cuchilla. Otra conductora contó que llegó a medianoche y pudo cargar combustible recién nueve horas después, perdiendo medio día de trabajo.
Además del tiempo de espera, los ciudadanos enfrentan gastos adicionales en alimentación mientras permanecen en las filas. «Cuando uno compra gasolina, se va gastando de a centavo y pesos para comer. Ese es otro gasto», señaló un conductor afectado.
La situación se torna aún más difícil para quienes se quedan sin combustible mientras esperan su turno, obligándolos a empujar sus vehículos o solicitar ayuda. Los motociclistas, por su parte, llevan sillas o «tocos» para resistir las largas esperas.
Exigencia de soluciones inmediatas
La declaratoria de emergencia pone de manifiesto la urgencia de resolver el problema y busca agilizar soluciones en coordinación con el gobierno nacional. Las autoridades locales esperan una pronta normalización del suministro, mientras la población exige medidas concretas para evitar que la crisis se profundice.
El desabastecimiento no solo afecta la movilidad y el acceso a recursos básicos, sino que también pone en riesgo la economía local, en un escenario que demanda acciones inmediatas.
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