

El presidente Luis Arce reveló que Bolivia ha incrementado significativamente su dependencia de la importación de combustibles en los últimos nueve años, pasando de un 50% en 2016 a un 90% en la actualidad. Este aumento, según el mandatario, ha generado una crisis en el abastecimiento interno debido a la falta de dólares para financiar estas compras.
Durante una entrevista con Radio San Gabriel, Arce señaló que el problema no radica en la subvención de los combustibles, sino en la dificultad para adquirirlos en el mercado internacional. “No tenemos problemas con la subvención, el problema es la adquisición, la compra, la importación del combustible, que se nos dificulta por la falta de moneda extranjera”, explicó.
El presidente detalló que en 2016 Bolivia producía el 50% del diésel que consumía e importaba el resto. Actualmente, el país depende en un 90% de combustibles importados, una situación que Arce calificó de insostenible. “Nos han convertido en un importador de combustibles”, lamentó.
El mandatario atribuyó esta crisis a la falta de exploración y producción nacional en años anteriores. “Observamos que nos acercábamos a un escenario crítico, por eso, desde 2020 y entrando a 2021, impulsamos una solución estructural: no seguir importando, sino priorizar la exploración, algo que no se había hecho”, afirmó.
Para reducir la dependencia de las importaciones, el gobierno ha puesto en marcha proyectos alternativos, como la construcción de plantas de biodiésel y la de HVO (Aceite Vegetal Hidrotratado). “Ningún país puede sostenerse en estas condiciones, por eso hemos decidido construir estas plantas”, destacó Arce.
El creciente volumen de importaciones de combustibles no solo representa un desafío para el sector energético, sino también para la economía nacional. La escasez de dólares y la creciente dependencia de recursos externos podrían impactar en los precios internos y la estabilidad financiera del país.
Mientras el gobierno busca soluciones a mediano y largo plazo, la población espera respuestas concretas ante una problemática que afecta su vida cotidiana y el desarrollo económico de Bolivia. Las declaraciones de Arce evidencian la urgencia de fortalecer la producción nacional para garantizar el abastecimiento de combustibles y reducir la vulnerabilidad del país ante el mercado internacional.
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