

La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) confirmó que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) tiene la opción de adquirir dólares en el mercado paralelo para garantizar la importación de combustibles y enfrentar el desabastecimiento que afecta al país. La medida se viabilizó tras la aprobación de un decreto gubernamental que flexibiliza el acceso a divisas, según informó el director de la ANH, Germán Jiménez.
Jiménez señaló que, si bien YPFB evalúa esta opción, no hay un plazo definido para la normalización del suministro de combustibles. “Yacimientos está evaluando esta posibilidad, pero como institución estamos distribuyendo al máximo los despachos que realiza YPFB a las estaciones de servicio”, indicó en una entrevista con Unitel. Sin embargo, evitó precisar una fecha para la solución de la crisis, lo que genera incertidumbre entre la población.
Importaciones aceleradas, pero insuficientes
Los trámites para importar carburantes se han agilizado significativamente, reduciendo los tiempos de meses a menos de 15 días gracias a la implementación de ventanillas únicas, destacó Jiménez. Actualmente, 46 empresas cuentan con autorizaciones para importar 44 millones de litros de combustible para consumo propio, mientras que cuatro compañías tienen permisos para comercializar más de 24 millones de litros en el mercado interno.
El funcionario aseguró que no existen restricciones para la importación, sino que el Gobierno ha facilitado los trámites para que las empresas cumplan con los requisitos. No obstante, la dependencia de los carburantes importados sigue siendo un reto: el 88% del diésel y el 60% de la gasolina consumidos en Bolivia provienen del exterior.
Aumento de costos y presión económica
El incremento de las importaciones ha elevado significativamente el gasto público. En 2019, Bolivia destinó más de 1.500 millones de dólares a la compra de combustibles, cifra que se duplicó en 2024, superando los 3.300 millones de dólares. “El Gobierno no se ha quedado con los brazos cruzados. Hemos buscado soluciones y emitido decretos para facilitar no solo las importaciones estatales, sino también las privadas”, afirmó Jiménez.
La falta de un plazo concreto para superar la crisis genera preocupación entre los ciudadanos, que enfrentan largas filas en las estaciones de servicio y posibles incrementos en los precios de los combustibles. La decisión de recurrir al mercado paralelo para adquirir dólares podría ayudar a garantizar el abastecimiento, pero también impactar en la economía debido a la brecha cambiaria entre el mercado oficial y el paralelo.
En este contexto, la ANH y YPFB tienen el desafío de estabilizar el suministro en el corto plazo, mientras la población espera soluciones efectivas que alivien el impacto de la crisis en su vida diaria.
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