

Un jurado federal en Los Ángeles determinó este lunes que Disney no plagió la película animada Moana (2016) de la historia Bucky the Surfer Boy, creada por el escritor y surfista hawaiano Buck Woodall. Tras apenas dos horas y media de deliberación, el jurado, compuesto por seis mujeres y dos hombres, concluyó que los creadores de Moana nunca tuvieron acceso a los materiales de Woodall, descartando así las acusaciones de copia.
Woodall, quien demandó a Disney en 2020, alegó que su obra, desarrollada entre 2003 y 2011, había sido utilizada sin su consentimiento para crear Moana. Sin embargo, el jurado no encontró evidencia de que los directores y guionistas de Disney, John Musker y Ron Clements, hubieran tenido conocimiento de Bucky the Surfer Boy. La decisión del jurado fue tan clara que ni siquiera se consideraron las supuestas similitudes entre ambas historias.
El caso se centró en si Woodall había compartido su trabajo con alguien vinculado a Disney. Aunque el demandante había entregado su material a Jenny Marchick, una empleada de Mandeville Films (empresa asociada a Disney), ella testificó que nunca lo mostró a nadie dentro de la compañía. Además, los abogados de Disney presentaron mensajes en los que Marchick ignoraba las consultas de Woodall, reforzando la idea de que no hubo transferencia de ideas.
Gustavo Lage, abogado de Woodall, expresó su decepción tras el veredicto y señaló que evaluarían opciones para apelar. Durante el juicio, Lage argumentó que Moana no existiría sin Bucky, destacando similitudes como la presencia de semidioses polinesios, viajes oceánicos y ayudantes espirituales. Sin embargo, el abogado defensor de Disney, Moez Kaba, rebatió que estos elementos son parte de la tradición polinesia y de “conceptos básicos de la literatura”, no protegibles por derechos de autor.
Disney celebró la decisión del jurado, afirmando en un comunicado que estaban “increíblemente orgullosos” del trabajo detrás de Moana y que la película era un “logro culminante” de la carrera de Musker y Clements, conocidos por éxitos como La Sirenita y Aladdin. Por su parte, Woodall aún tiene una demanda pendiente sobre Moana 2, aunque el fallo reciente no parece favorecer su caso.
El veredicto no solo exonera a Disney de las acusaciones de plagio, sino que también refuerza la importancia de la protección de la propiedad intelectual en la industria cinematográfica. Para los espectadores, el fallo confirma que Moana es una creación original, inspirada en la rica cultura polinesia, pero sin vínculos con la obra de Woodall.
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