

El ministro israelí de Energía, Eli Cohen, anunció este domingo la decisión de cortar inmediatamente el suministro eléctrico a la Franja de Gaza, una medida que busca aumentar la presión sobre el grupo islamista Hamás. Esta acción se produce una semana después de que Israel bloqueara toda la ayuda humanitaria destinada al territorio palestino, devastado por el conflicto que enfrenta a ambas partes desde hace más de un año y medio.
“Acabo de firmar la orden de dejar de suministrar electricidad inmediatamente a la Franja de Gaza”, declaró Cohen en un video publicado en la red social X, donde también compartió una foto de sí mismo firmando el documento. El ministro justificó la medida como parte de una estrategia para exigir la liberación de los rehenes que aún mantiene Hamás, tras el ataque del grupo terrorista a Israel el 7 de octubre de 2023. “Basta de hablar, es hora de actuar”, escribió Cohen.
El corte eléctrico se suma a otras medidas adoptadas por Israel, como la suspensión de la ayuda humanitaria a Gaza, tras la expiración de la primera fase del alto al fuego. Cohen advirtió que Israel “usará todos los medios a su disposición” para garantizar la liberación de los rehenes y aseguró que Hamás “no estará en Gaza un día después” de que termine la guerra.
La Franja de Gaza, un territorio de aproximadamente dos millones de habitantes, ya enfrentaba una grave crisis energética antes de este anuncio. El suministro eléctrico, que depende de cables desde Israel y Egipto, ha sido irregular durante años. Además, la única central eléctrica en Gaza dejó de funcionar tras el inicio del conflicto actual, lo que ha obligado a muchos residentes a depender de energía solar y generadores para cubrir sus necesidades básicas.
Esta decisión ha generado preocupación por el impacto humanitario en la población civil de Gaza, que ya sufre escasez de alimentos, agua y medicamentos. Organizaciones internacionales han advertido que el corte eléctrico podría agravar la crisis humanitaria en la región, afectando servicios esenciales como hospitales y sistemas de saneamiento.
Mientras Israel intensifica su presión sobre Hamás, la comunidad internacional observa con atención las implicaciones de estas medidas, que podrían profundizar el sufrimiento de la población gazatí y complicar aún más las perspectivas de una resolución pacífica del conflicto.
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