

La reciente estrategia diplomática de Europa, que contempla un programa de rearme y debates sobre disuasión nuclear, no ha modificado la postura de Rusia. Moscú reitera su determinación de continuar la guerra hasta alcanzar un acuerdo con Estados Unidos, minimizando el papel de los países europeos en las negociaciones.
“No queremos nada que no nos pertenezca, pero lo nuestro no lo entregaremos a nadie”, declaró el presidente ruso, Vladímir Putin, en un encuentro con familiares de soldados. Sus palabras refuerzan la línea oficial del Kremlin: Europa carece de influencia en la resolución del conflicto, ya que la decisión final recae exclusivamente en Washington.
Intensificación de la ofensiva en Ucrania
Mientras tanto, las fuerzas rusas han incrementado sus ataques en Ucrania. En la última semana, Moscú ha tomado el control de cuatro localidades en la anexionada región de Donetsk, según el Ministerio de Defensa ruso. “Rusia ataca. El enemigo resiste y aún no ha sido derrotado”, afirmó el expresidente Dmitri Medvédev, una de las figuras clave en la estrategia militar del Kremlin.
Desde el Gobierno ruso insisten en que la operación militar es la única opción viable ante la negativa de Ucrania a negociar. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró que Moscú “prefiere” la vía diplomática, pero que no detendrá su ofensiva hasta garantizar la seguridad de Rusia.
Putin mantiene su propuesta de alto el fuego bajo condiciones: el retiro de tropas ucranianas del Donbás, Jersón y Zaporiyia, y la renuncia de Ucrania a ingresar en la OTAN. No obstante, cualquier tregua temporal, como la sugerida por el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y su homólogo francés, Emmanuel Macron, ha sido rechazada por Moscú, que la considera un intento de ganar tiempo para reforzar el frente ucraniano.
En respuesta a los intentos europeos de mediar en el conflicto, Rusia ha incrementado sus ataques contra infraestructuras clave en Ucrania, incluyendo un bombardeo masivo contra instalaciones gasísticas. Además, el Kremlin ha manifestado su oposición al despliegue de tropas europeas en territorio ucraniano, al considerar que supondría una participación directa de la OTAN en la guerra.
Ajustes diplomáticos y reacomodo geopolítico
A nivel diplomático, la reciente normalización de relaciones entre Rusia y Estados Unidos sugiere un cambio en la retórica del Kremlin. La aprobación del nuevo embajador ruso en Washington y la reducción de referencias al “Occidente colectivo” en la prensa rusa reflejan un posible reacomodo en la estrategia geopolítica de Moscú.
Mientras Rusia mantiene su ofensiva y Europa refuerza su postura estratégica, el conflicto sigue sin una salida diplomática inmediata, con implicaciones directas para la seguridad y estabilidad internacional.
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