La deserción escolar en el departamento de Potosí alcanza cifras alarmantes. Al menos 14 mil estudiantes abandonaron las aulas para incorporarse a actividades mineras o integrarse a grupos dedicados al robo de mineral, conocidos como “jucus”, según datos oficiales.
La representante de la Defensoría del Pueblo en Potosí, Jacqueline Alarcón, informó que esta situación fue reportada por la Dirección Departamental de Educación. El fenómeno se vincula a factores económicos y a la falta de oportunidades, lo que obliga a niños y adolescentes a buscar ingresos en entornos de alto riesgo.
Deserción escolar impulsada por la minería
De acuerdo con Alarcón, muchos menores dejan sus estudios para trabajar junto a sus familias en las minas o para sostenerse de manera independiente. Esta tendencia no solo afecta a varones, sino también a mujeres adolescentes.
La funcionaria advirtió que, pese a la prohibición del trabajo infantil en minería, menores de entre 13 y 17 años continúan ingresando a estos espacios. “No solamente estamos hablando de niños y adolescentes hombres, también mujeres”, señaló en declaraciones difundidas por radio Fides Potosí.
Menores vinculados a actividades ilegales
El problema se agrava con la participación de adolescentes en actividades delictivas. El fin de semana, un grupo de 20 personas fue sorprendido robando mineral en la mina Kory Mayu, ubicada en el Cerro Rico de Potosí.
El comandante departamental de la Policía, Mirko Bustos, confirmó que entre los 19 detenidos había cinco menores de edad, de 15, 16 y 17 años. Los adolescentes fueron hallados dentro de la mina, cubiertos de tierra y con la cabeza tapada con bolsas de yute.
Uno de los casos que generó mayor preocupación fue el de una adolescente que declaró haber sido trasladada desde Sucre por un familiar para vender bebidas alcohólicas en el interior de la mina.
Factores económicos y ausencia estatal
El investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla), Alfredo Zaconeta, explicó que la incursión de menores en la minería no es reciente. Según indicó, desde hace al menos dos años se detecta un aumento sostenido de adolescentes trabajando en el Cerro Rico en condiciones precarias.
Zaconeta atribuyó esta situación a la crisis económica y a la falta de políticas públicas efectivas. “Son menores involucrados por diferentes factores, principalmente la necesidad económica y la falta de oportunidades”, afirmó.
Falta de oportunidades y presión social
El especialista señaló que en muchas regiones mineras no existen alternativas laborales para los jóvenes. Ante esta realidad, la minería se convierte en la principal opción para generar ingresos y cubrir necesidades básicas familiares.
Además, advirtió que la ausencia del Estado en estas zonas facilita la captación de menores por redes vinculadas al “juqueo”, una práctica ilegal que consiste en el robo de minerales.
Expansión del problema en otras regiones
El fenómeno no se limita al Cerro Rico. Según Zaconeta, actividades ilegales similares se registran en yacimientos como Porco y Huanuni, en Oruro, así como en minas abandonadas o clausuradas desde la época colonial.
El experto alertó que el incremento del precio internacional de los minerales y la alta demanda han incentivado estas prácticas. A esto se suma la debilidad institucional y normativa para controlar el sector.
“Si no se atiende de forma integral, esta problemática puede expandirse a otras regiones”, advirtió.
Riesgos sociales y educativos
La combinación de deserción escolar y trabajo infantil en minería representa un riesgo estructural para el desarrollo del país. La falta de acceso a educación limita las oportunidades futuras de estos jóvenes y perpetúa ciclos de pobreza.
Alarcón y Zaconeta coinciden en que se requiere una intervención urgente del Estado. Las medidas deben incluir políticas educativas, control del trabajo infantil y alternativas económicas para las familias afectadas.






Sé el primero en dejar un comentario