Un guardia de seguridad fue rescatado con vida después de permanecer ocho días atrapado bajo los escombros que dejaron los terremotos en Venezuela. Equipos de emergencia de siete países lograron extraer a Hernán Gil, quien fue atendido de inmediato por personal médico tras una operación de alta complejidad.
Los rescatistas localizaron a Gil en el estacionamiento de varios niveles contiguo al centro comercial Galerías Playa Grande, en Catia La Mar, estado de La Guaira. Permanecía sepultado a unos nueve metros de profundidad entre estructuras inestables, lo que obligó a desarrollar un operativo técnico y progresivo para evitar nuevos derrumbes.
Operación internacional
En la misión participaron especialistas de Venezuela, Chile, Costa Rica, El Salvador, México, Portugal y Estados Unidos. Durante las labores, varios de los conductos abiertos para llegar hasta el sobreviviente colapsaron, aumentando el riesgo tanto para el equipo de rescate como para el propio Gil.
Ezequiel Gallardo, oficial de enlace de los bomberos de Chile, describió la operación como el rescate «más complejo y más técnico» de sus 22 años de experiencia. Wagner Leiva, jefe de respuesta a emergencias de la Cruz Roja Costarricense, relató que el sobreviviente fue detectado cuando uno de los rescatistas escuchó responder a los llamados realizados desde el sótano.
Ocho días de supervivencia
Los equipos consiguieron establecer primero contacto auditivo y, posteriormente, contacto visual mediante una pequeña cámara introducida entre los escombros. A través de un reducido espacio le suministraron agua, una mascarilla para protegerlo del polvo, gafas de seguridad y una vía intravenosa antes de completar la extracción.
Según los rescatistas, Gil se mantuvo estable y conservó el ánimo durante todo el proceso. Marco Antonio Franco, integrante de la Cruz Roja Mexicana, contó que el sobreviviente conversaba con el equipo sobre su familia e incluso solicitó bebidas hidratantes de sabores específicos, mientras los alentaba a continuar con la operación.
De acuerdo con los especialistas, la caseta de hormigón donde trabajaba funcionó como una estructura protectora que evitó que las cerca de 140 toneladas de escombros cayeran directamente sobre él. La esposa de Gil calificó su supervivencia como «un milagro».
Los terremotos registrados el 24 de junio en Venezuela han dejado casi 2.300 muertos confirmados y decenas de miles de personas continúan desaparecidas.





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