El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, advirtió ante la Cumbre del Mercosur que la crisis de 53 días que enfrentó el país representa un riesgo para la estabilidad democrática regional y alertó sobre la posibilidad de que factores externos impulsen una dinámica similar a una «primavera árabe» en América Latina.
Paz sostuvo que Bolivia superó un periodo de conflictividad que, según afirmó, respondió a intentos de desestabilización impulsados por sectores que buscan alterar el orden constitucional. También señaló que esas acciones contaron con respaldo de estructuras vinculadas al crimen organizado y a economías ilícitas.
Durante su intervención, agradeció la reacción de varios países de la región, que facilitaron un puente aéreo para el traslado de alimentos y respaldaron institucionalmente al Gobierno. Destacó además la propuesta de Panamá para enviar una misión de cancilleres y ministros de Seguridad como una muestra de cooperación regional.
Paz pide una respuesta regional
El mandatario sostuvo que la experiencia boliviana demuestra que la desestabilización política ya no puede analizarse únicamente como un problema interno. A su juicio, cualquier amenaza contra una democracia compromete la estabilidad del conjunto de la región.
En ese contexto, afirmó que actores dentro y fuera del país continúan promoviendo escenarios de confrontación y conspiración contra los sistemas democráticos latinoamericanos. Añadió que el narcotráfico, el crimen organizado, el narcoterrorismo y otras amenazas híbridas operan sin fronteras y requieren una respuesta coordinada entre los Estados.
Defiende el estado de excepción aplicado en Bolivia
Paz defendió el estado de excepción decretado para poner fin a más de un mes de bloqueos de carreteras. Explicó que la medida tuvo carácter humanitario, preventivo y constitucional, y aseguró que permitió restablecer la normalidad en tres días sin registrar fallecidos.
Según el presidente, la decisión buscó garantizar el abastecimiento de alimentos, combustibles, medicamentos y otros servicios esenciales, además de proteger el derecho al trabajo, la libre circulación, la salud y la seguridad de la población.
Al cierre de su discurso, advirtió que América Latina debe evitar que factores externos reproduzcan escenarios de inestabilidad comparables con la denominada «primavera árabe». Señaló que la experiencia boliviana debe servir de advertencia para impedir que crisis similares afecten a otros países de la región.




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