Las pausas para hidratación en el Mundial han dejado de cumplir únicamente una función vinculada al bienestar de los jugadores y se han convertido en una oportunidad para que los entrenadores introduzcan ajustes tácticos durante el desarrollo de los partidos, alterando la dinámica tradicional del juego.
Los seleccionadores aprovechan esos intervalos de tres minutos para reorganizar al equipo sin esperar al descanso. En la práctica, los encuentros quedan divididos en cuatro tramos de aproximadamente 22 minutos, lo que amplía las posibilidades de intervención desde el banquillo.
Didier Deschamps consideró que el nuevo escenario beneficia al trabajo de los entrenadores, aunque reconoció que su utilidad depende del contexto del partido. Un equipo que está en ventaja, señaló, suele preferir mantener el ritmo y evitar interrupciones.
Abren nuevas opciones tácticas
El seleccionador de Portugal, Roberto Martínez, remarcó que esos minutos permiten realizar correcciones inmediatas sobre aspectos técnicos y estratégicos. A su juicio, el tiempo disponible modifica la manera en que los cuerpos técnicos gestionan el desarrollo del encuentro.
Las instrucciones ya no se limitan a conversaciones rápidas. Durante las pausas, los futbolistas permanecen sobre el terreno de juego mientras reciben hidratación, hielo e indicaciones tácticas del cuerpo técnico.
El técnico de Estados Unidos, Mauricio Pochettino, llevó esa idea un paso más allá en un amistoso previo al torneo frente a Senegal. Reunió a sus jugadores alrededor de una computadora portátil para mostrarles imágenes de video y complementar las explicaciones con recursos visuales.
Nueva gestión del partido
Las interrupciones también ofrecen margen para introducir sustituciones antes de la reanudación del juego, una decisión que puede modificar los planes preparados por el rival durante ese mismo descanso.
Suiza recurrió a ese recurso en la victoria por 4-1 sobre Bosnia y Herzegovina. Murat Yakin realizó tres modificaciones durante la pausa al reemplazar a los extremos Dan Ndoye y Fabian Rieder por Johan Manzambi y Ruben Vargas, además de sustituir a Michel Aebischer por Djibril Sow.
Mientras el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, sostiene que las pausas para hidratación responden exclusivamente al cuidado de los futbolistas y no a intereses televisivos, los entrenadores las incorporan cada vez más como una herramienta estratégica dentro del partido.




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