
Millones de personas en Europa continúan expuestas a una intensa ola de calor que afecta a gran parte del continente. Francia, el país más golpeado hasta ahora por las altas temperaturas, reportó 40 muertes por ahogamiento en la última semana, mientras miles de personas buscan refugio del calor en playas, ríos y otros espacios acuáticos. Las autoridades mantienen alertas máximas ante un fenómeno que se presenta de forma inusualmente temprana en el verano.
La agencia meteorológica francesa, Meteo France, activó la alerta roja en 54 departamentos, cerca de la mitad del territorio nacional. Las previsiones indican que las temperaturas superarán los 40 grados Celsius en numerosas localidades durante los próximos días, con posibilidad de nuevos récords históricos.
Francia adopta medidas ante el calor extremo
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, informó que la mayoría de las 40 víctimas por ahogamiento registradas desde el pasado jueves eran jóvenes. Las autoridades atribuyen estos incidentes al incremento de actividades recreativas en espacios acuáticos como respuesta a las altas temperaturas.
La ola de calor también ha obligado a modificar actividades cotidianas y turísticas. La torre Eiffel redujo su horario de funcionamiento y cerrará durante las horas más calurosas de la tarde. Por su parte, el Museo del Louvre anunció que adelantará su cierre entre miércoles y sábado debido a la acumulación de calor en sus instalaciones.
Las condiciones extremas podrían prolongarse al menos hasta finales de semana. Meteo France advirtió que algunas marcas térmicas podrían superar registros históricos para cualquier época del año, lo que incrementa la preocupación por los efectos sobre la salud pública.
Recuerdos de la histórica ola de calor de 2003
Las autoridades francesas comparan el actual episodio con la ola de calor de agosto de 2003, considerada una de las más severas de la historia reciente del país. Aquel evento provocó alrededor de 15.000 fallecimientos, principalmente entre personas mayores que vivían en viviendas y residencias sin sistemas de climatización.
Los expertos señalan que Francia sigue siendo vulnerable a eventos de calor extremo debido a la limitada presencia de aire acondicionado en muchos edificios públicos y privados. Las escuelas, el transporte público y diversas actividades deportivas también han sufrido interrupciones por las elevadas temperaturas.
Reino Unido y España también registran temperaturas récord
La ola de calor se extiende a otros países europeos. En Reino Unido, la agencia meteorológica Met Office emitió alertas por calor extremo para varias regiones, mientras algunas escuelas anunciaron cierres temporales y los operadores ferroviarios cancelaron servicios para garantizar la seguridad de los pasajeros.
Las previsiones apuntan a temperaturas cercanas a los 39 grados Celsius en el sur de Inglaterra, con posibilidad de establecer nuevos récords para el mes de junio. National Rail recomendó a los ciudadanos viajar únicamente si es estrictamente necesario durante los días de mayor calor.
En España, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) emitió alertas rojas en Andalucía, donde se esperan máximas de hasta 44 grados Celsius. También se prevén temperaturas superiores a los 40 grados en regiones del norte del país, zonas que tradicionalmente registran climas más frescos.
Cambio climático intensifica los fenómenos extremos
Organismos internacionales advierten que el cambio climático está aumentando la frecuencia, duración e intensidad de las olas de calor. Según el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea, Europa es el continente que más rápido se calienta, con temperaturas que aumentan al doble del promedio mundial desde la década de 1980.
La Organización Mundial de la Salud informó recientemente que más de 200.000 personas fallecieron en Europa por causas relacionadas con el calor durante los últimos cuatro años. Los expertos sostienen que una gran parte de estas muertes podría evitarse mediante medidas de prevención, adaptación urbana y sistemas de alerta temprana.
Además, datos de la Unión Europea indican que 2024 fue el año más caluroso registrado tanto en Europa como a nivel mundial. Los científicos alertan que el aumento de las temperaturas incrementa los riesgos para la salud, favorece la aparición de incendios forestales y agrava los efectos de la sequía, especialmente en el sur y sureste del continente.








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