El Gobierno de Brasil alertó este 1 de junio sobre un fuerte incremento de los incendios forestales en la Amazonía, tras registrar 867 focos de calor durante mayo. La cifra representa un aumento del 115% respecto a abril y un crecimiento del 3,7% en comparación con el mismo mes del año anterior, según datos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe).
El reporte también revela que los incendios acumulados entre enero y mayo aumentaron un 44% frente al mismo período de 2025, lo que vuelve a encender las alarmas sobre la situación del mayor bosque tropical del planeta y sus impactos ambientales.
Monitoreo satelital confirma incremento de incendios
La información fue obtenida mediante el sistema de monitoreo satelital del Inpe, que realiza un seguimiento permanente de los focos de calor en territorio brasileño. Los datos muestran una tendencia ascendente durante los primeros cinco meses de 2026.
Las autoridades atribuyen gran parte de estos incendios a actividades relacionadas con la deforestación y el manejo de pastizales. Asimismo, señalan que la destrucción forestal continúa vinculada a prácticas ilegales como la minería clandestina y la extracción irregular de madera.
Deforestación disminuyó, pero persisten riesgos
Pese al incremento de los incendios, el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva destacó avances en la reducción de la deforestación. Las medidas implementadas permitieron alcanzar los niveles más bajos desde 2017, después de los elevados registros observados durante la gestión del expresidente Jair Bolsonaro.
Durante 2025, los incendios forestales disminuyeron considerablemente y se contabilizaron 43.033 focos de calor, la cifra más baja registrada en casi tres décadas. Sin embargo, las previsiones para este año generan inquietud debido a factores climáticos que podrían favorecer la propagación del fuego.
El Niño vuelve a encender las alertas
La preocupación se intensificó luego de que el magistrado del Supremo Tribunal Federal, Flávio Dino, otorgara un plazo de diez días a los estados amazónicos para presentar sus planes de preparación ante un posible agravamiento de las condiciones climáticas.
La decisión se basó en estudios del Inpe y del Instituto Nacional de Meteorología (Inmet), que anticipan un episodio intenso del fenómeno El Niño durante la segunda mitad de 2026. Los especialistas prevén temperaturas superiores a los promedios históricos y un mayor riesgo de incendios forestales.
Antecedentes muestran el impacto del fenómeno climático
El Niño, provocado por el calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico, ha tenido efectos significativos en la Amazonía en años anteriores. En 2015, por ejemplo, incrementó en un 36% la incidencia de incendios respecto al promedio registrado en años previos.
Más recientemente, durante 2024, la región amazónica enfrentó una de sus temporadas más críticas, con más de 140.000 incendios registrados. Aquella situación fue impulsada por una sequía histórica y precipitaciones muy por debajo de los niveles habituales.
Temporada seca podría agravar la situación
Desde marzo, el Ministerio de Medio Ambiente de Brasil había advertido sobre posibles impactos severos asociados a El Niño, especialmente entre octubre y noviembre, meses considerados tradicionalmente los más críticos por la temporada seca.
Las advertencias se concentran en regiones vulnerables como el Pantanal, el Cerrado y la Amazonía oriental, donde las condiciones climáticas podrían favorecer la expansión de incendios forestales si no se fortalecen las medidas de prevención y respuesta.





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