
Las Reservas Internacionales Netas (RIN) de Bolivia descendieron un 4,6% al cierre del primer trimestre de 2026, según el último informe del Banco Central de Bolivia (BCB). El saldo se ubicó en 3.542,9 millones de dólares, afectado principalmente por pagos de deuda externa y una caída significativa de divisas.
El reporte, con corte al 31 de marzo, muestra un cambio en la composición de las reservas: el oro gana protagonismo como activo principal. Este metal ya representa cerca del 95% del total, en un contexto de menor liquidez y condiciones financieras internacionales más exigentes.
Caída de reservas por pagos externos y menor liquidez
El BCB informó que las RIN disminuyeron en 170,4 millones de dólares respecto a diciembre de 2025. La principal causa fue la salida de recursos destinada al cumplimiento de obligaciones externas.
El entorno internacional también influyó. Según el informe, las condiciones financieras más restrictivas encarecieron el acceso a capital y presionaron las cuentas externas del país.
Reducción crítica de divisas disponibles
Un dato relevante del reporte es la caída de más del 70% en las Reservas Monetarias Internacionales, que son las más líquidas. Estas reservas permiten realizar operaciones inmediatas en divisas.
La contracción evidencia una menor capacidad de respuesta ante demandas urgentes de dólares, lo que puede complicar la gestión cambiaria en escenarios de presión.
El oro gana peso y redefine la estructura de reservas
En contraste con la caída general, las reservas de oro aumentaron más del 10%. Este crecimiento responde a nuevas compras y al alza de los precios internacionales del metal.
Este comportamiento ayudó a amortiguar la caída global de las RIN. Sin embargo, también elevó la concentración en un activo menos líquido.
Riesgos por alta dependencia del oro
Especialistas advierten que el oro fortalece el valor contable de las reservas, pero presenta limitaciones operativas. Su baja liquidez dificulta su uso inmediato en situaciones de estrés financiero o necesidades urgentes de financiamiento externo.
Este cambio en la composición implica un trade-off: mayor respaldo en valor, pero menor flexibilidad en el corto plazo.
Política conservadora y mayor exposición a riesgo
El BCB mantuvo una estrategia de inversión conservadora durante el periodo. Según el informe, se lograron rendimientos positivos con niveles de riesgo controlados.
No obstante, se observa una mayor exposición a activos de menor calificación crediticia. Este ajuste responde al contexto global, donde las tasas elevadas reducen las opciones de inversión seguras con buen rendimiento.
Contexto internacional presiona a economías emergentes
El entorno externo sigue siendo un factor clave. La persistencia de tasas de interés altas, el fortalecimiento del dólar y la volatilidad en mercados de energía y materias primas generan presión sobre economías emergentes como Bolivia.
Estas condiciones limitan el flujo de capital y elevan el costo del financiamiento internacional.
Mejora en riesgo país pese a la caída
A pesar de la disminución de las reservas, el cumplimiento de pagos externos tuvo un efecto positivo. Según el informe, esta disciplina contribuyó a mejorar la calificación de riesgo país.
Este factor podría facilitar el acceso a financiamiento en el futuro, aunque bajo condiciones aún inciertas.
Perspectivas: volatilidad y presión sostenida
Las proyecciones para el segundo trimestre de 2026 apuntan a un escenario volátil. El comportamiento del oro y de los mercados financieros sigue siendo incierto.
El BCB anticipa que la presión sobre la posición externa del país continuará, especialmente si persisten las condiciones globales actuales.







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