
El Gobierno aprobó este lunes el Decreto 5594, con el que redefine la estructura de la Cancillería. La norma busca convertirla en un eje clave para atraer inversiones extranjeras y fortalecer acuerdos comerciales. Además, apunta a mejorar la eficiencia administrativa y alinear la política exterior con una nueva estrategia de inserción económica internacional.
Esta decisión se enmarca en el giro impulsado por la administración de Rodrigo Paz. En ese sentido, el Ejecutivo apuesta por abrir el país a la inversión privada. Asimismo, busca consolidar un enfoque más pragmático en las relaciones exteriores, según información oficial.
El Decreto 5594 introduce cambios institucionales orientados a fortalecer la capacidad operativa del Ministerio de Relaciones Exteriores. En particular, modifica la estructura del Viceministerio de Comercio Exterior e Integración. Con ello, el Gobierno pretende responder a nuevos lineamientos estratégicos.
Un viceministerio con enfoque económico ampliado
A partir de ahora, esta instancia se denominará Viceministerio de Comercio Exterior, Inversiones Extranjeras e Integración. De este modo, el cambio refleja una actualización en la visión estatal sobre comercio e inversión internacional.
Además, el viceministerio contará con tres direcciones generales especializadas. Por un lado, estará la de Promoción de Exportaciones y Acuerdos Comerciales. Por otro, se crea la de Promoción de Inversiones Extranjeras. Finalmente, se mantiene la de Integración y Fronteras.
Estas unidades tendrán la tarea de diseñar estrategias para fortalecer la presencia económica de Bolivia en el exterior. Asimismo, deberán ejecutar políticas orientadas a captar capitales internacionales.
Cancillería como eje de inserción internacional
Bajo la gestión del canciller Fernando Aramayo, la Cancillería asumirá un rol más activo. En concreto, promoverá los intereses económicos del país en el exterior. Además, desarrollará estrategias de inserción económica internacional.
De igual forma, la institución realizará análisis de política exterior. Paralelamente, trabajará en la articulación de mecanismos que faciliten la integración de Bolivia a circuitos económicos globales. Para ello, contará con el apoyo de la Dirección General de Geopolítica y Geoeconomía, recientemente creada.
Estrategia de apertura y atracción de capitales
El rediseño institucional responde a un cambio de enfoque respecto al modelo aplicado durante los últimos 19 años. En contraste con ese periodo, la actual administración prioriza la inversión privada. También busca fortalecer los vínculos económicos internacionales.
Según la línea gubernamental, resumida en el concepto “Bolivia en el mundo y el mundo en Bolivia”, se pretende generar un entorno más competitivo. Así, el país apunta a atraer mayor inversión extranjera.
Sectores estratégicos en la mira
Por otra parte, el Gobierno trabaja en un paquete de leyes para incentivar inversiones externas. En específico, estas normas estarán dirigidas a sectores clave. Entre ellos destacan hidrocarburos, energía y minería.
En consecuencia, estas áreas se consideran prioritarias para dinamizar la economía nacional. Por ello, la reestructuración de la Cancillería se presenta como una pieza central dentro de una estrategia más amplia. Su objetivo es reposicionar a Bolivia en el escenario económico global.



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