El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes que espera “tener el honor de tomar Cuba” durante su mandato. La declaración ocurrió en el Despacho Oval de la Casa Blanca mientras Washington mantiene conversaciones con el gobierno de La Habana en un contexto de profunda crisis energética en la isla.
Según declaraciones del mandatario a periodistas, la situación interna de Cuba —marcada por apagones y escasez de combustible— convierte al país en una nación “muy debilitada”. Las palabras de Trump se producen mientras el gobierno cubano reconoce negociaciones bilaterales con Estados Unidos.
Trump habla de “liberar o tomar” Cuba
Durante su intervención ante la prensa en la Casa Blanca, Trump sostuvo que su administración podría intervenir en la situación cubana.
“Creo realmente que tendré el honor de tomar Cuba, de alguna manera”, declaró el presidente estadounidense. Luego matizó que su intención sería “liberarla, o tomarla”.
El mandatario añadió que, en su opinión, la actual debilidad de la isla abre un escenario distinto para la relación bilateral. “Es una nación muy debilitada en estos momentos”, afirmó.
Trump también señaló que una eventual acción de ese tipo representaría “un gran honor”, sin detallar qué medidas concretas contempla su administración.
Crisis energética y apagones agravan la situación en Cuba
La situación interna de Cuba se ha deteriorado en los últimos meses debido a la escasez de combustible y fallas en el sistema eléctrico. Esta crisis energética ha provocado apagones generalizados en varias regiones del país.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reconoció el viernes que su gobierno mantiene conversaciones con Washington en medio de este escenario crítico.
Según el mandatario cubano, las negociaciones se producen mientras Estados Unidos aplica restricciones severas al suministro de petróleo hacia la isla.
Presión de Washington sobre el suministro de petróleo
La administración estadounidense mantiene un bloqueo casi total a la entrega de crudo a Cuba. Además, Washington ha advertido que impondrá sanciones a los países que intenten enviar petróleo al gobierno cubano.
La Casa Blanca sostiene que el gobierno comunista de La Habana representa una “amenaza”, argumento que respalda su política de presión económica.
En este contexto, la crisis energética cubana se ha intensificado, lo que agrava la situación social y económica del país mientras continúan los contactos diplomáticos entre ambos gobiernos.






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