Al menos 2.000 personas han muerto durante más de dos semanas de protestas en Irán, de acuerdo con activistas de derechos humanos, en medio de una fuerte represión estatal y severas restricciones a las comunicaciones. El balance fue difundido mientras, por primera vez desde el inicio de la crisis, algunos ciudadanos lograron realizar llamadas al extranjero desde sus teléfonos móviles.
La cifra fue reportada por la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, una organización que ha documentado con precisión protestas anteriores en el país.
Balance de víctimas y fuentes
Según el informe, 1.847 de los fallecidos eran manifestantes, 135 estaban afiliados al gobierno, nueve eran niños y otros nueve civiles no participaban en las movilizaciones. El conteo se basa en información enviada por colaboradores dentro de Irán.
Activistas advierten que el número real podría ser mayor debido a las limitaciones para verificar datos en un contexto de censura y represión.
Seguridad reforzada y daños en Teherán
Testigos describieron un fuerte despliegue de fuerzas de seguridad en el centro de Teherán, con policías antimotines y miembros de la fuerza Basij armados con porras, escudos y armas de fuego. También se observó la presencia de agentes de seguridad vestidos de civil.
Durante los disturbios, varios bancos y edificios gubernamentales fueron incendiados. Cajeros automáticos resultaron destruidos y las entidades financieras enfrentaron dificultades para operar sin acceso pleno a internet.
Comunicaciones restringidas y vigilancia tecnológica
Aunque algunos ciudadanos lograron comunicarse con medios internacionales, los mensajes de texto seguían sin funcionar y el acceso a internet permanecía limitado a sitios aprobados por el gobierno. Testigos señalaron que las autoridades buscaban terminales de Starlink, allanando edificios con antenas parabólicas.
Las restricciones a la información continúan siendo una de las principales preocupaciones de la población y de organizaciones internacionales.
Temor social y reacciones políticas
Habitantes de Teherán expresaron preocupación por el futuro y por el impacto de declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien afirmó que podría recurrir al ejército para defender a manifestantes pacíficos y que Irán busca negociar con Washington.
Al mismo tiempo, el líder supremo Alí Jamenei elogió las manifestaciones progubernamentales y advirtió contra lo que calificó como injerencia extranjera. La televisión estatal transmitió consignas contra Estados Unidos e Israel y recordó que participar en protestas puede ser considerado un delito castigado con la pena de muerte.




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