
Las amenazas cruzadas entre Estados Unidos e Irán aumentaron la tensión bilateral este viernes, en medio de protestas económicas en la República Islámica y tras los bombardeos estadounidenses a instalaciones nucleares iraníes ocurridos en junio. El intercambio de mensajes entre el presidente estadounidense Donald Trump y altos funcionarios iraníes se produce mientras continúan las movilizaciones por el colapso del rial y se reavivan los temores de una escalada regional.
Advertencias desde Washington
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que su país intervendría si las autoridades iraníes reprimen de forma violenta a manifestantes pacíficos. El mensaje fue difundido en su plataforma Truth Social, en un contexto de protestas que ya dejaron al menos siete personas fallecidas.
Las movilizaciones, originadas por la crisis económica y la rápida depreciación de la moneda iraní, se concentran en varias zonas del país y mantienen en alerta a la comunidad internacional.
Respuesta de altos funcionarios iraníes
Desde Teherán, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, acusó a Estados Unidos e Israel de fomentar las protestas, una denuncia reiterada por las autoridades iraníes en episodios similares de años anteriores. Larijani sostuvo que cualquier intervención estadounidense en asuntos internos de Irán podría generar inestabilidad regional y afectar intereses de Washington.
En la misma línea, Ali Shamkhani, asesor del líder supremo Ali Jamenei, advirtió que Irán responderá ante cualquier intento de injerencia que ponga en riesgo su seguridad nacional.
Antecedentes militares recientes
Las declaraciones se producen semanas después de que Irán atacara la base aérea de Al Udeid, en Qatar, en respuesta a un operativo estadounidense contra tres instalaciones nucleares iraníes durante la guerra de 12 días entre Israel e Irán.
Estados Unidos mantiene una amplia presencia militar en Medio Oriente, un factor que Teherán considera una amenaza directa en el actual contexto de tensión.
Protestas económicas y situación interna
Las manifestaciones cumplen seis días y son las más numerosas desde 2022, cuando la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial desató protestas a nivel nacional. Aunque el actual movimiento no alcanza la magnitud de aquel episodio, incluye consignas contra la teocracia y refleja el malestar social por la crisis económica.
El presidente iraní Masoud Pezeshkian, de línea reformista, ha expresado su disposición al diálogo, aunque reconoció que el margen de maniobra del gobierno es limitado debido a la depreciación del rial, que cotiza en torno a 1,4 millones por dólar.
Programa nuclear y negociaciones estancadas
Meses después del conflicto, Irán anunció que dejó de enriquecer uranio en todas sus plantas, en un intento de mostrar apertura a negociaciones con Occidente a cambio del alivio de sanciones. Sin embargo, estos diálogos no se han concretado, mientras Washington y Tel Aviv advierten a Teherán que no reactive su programa nuclear.



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