

A cuatro décadas de la promulgación del Decreto Supremo 21060, Gonzalo Sánchez de Lozada advirtió que Bolivia enfrenta nuevamente una crisis comparable a la de 1985. El expresidente pidió recordar esa experiencia no como un ancla en el pasado, sino como una lección urgente para evitar que el país repita los mismos errores.
“El 21060 fue doloroso, pero necesario. Hoy Bolivia está en otra encrucijada y debemos aprender de esa experiencia”, señaló el exmandatario desde Estados Unidos, donde actualmente reside, en una reflexión pública por el aniversario de la medida.
Crisis de 1985: inflación, caos y decisiones drásticas
El 29 de agosto de 1985, en medio de una hiperinflación que destruyó la economía nacional y arrinconó al sistema político, el presidente Víctor Paz Estenssoro promulgó el decreto que marcaría un giro radical.
El plan, elaborado en tres semanas bajo la coordinación de Sánchez de Lozada, incluyó medidas como:
- Estabilización del tipo de cambio mediante el Bolsín, subasta diaria de dólares.
- Eliminación del déficit fiscal, prohibiendo gastos mayores a los ingresos estatales.
- Cierre de operaciones en gran parte de la minería tras el colapso del precio del estaño.
- Liberación de controles de precios, lo que eliminó la escasez y las colas en los mercados.
- Creación del Fondo Social de Emergencia para mitigar el impacto en los más vulnerables.
Según Goni, “el coraje de asumir esas decisiones fue de Paz Estenssoro”, a quien atribuyó la autoría plena del decreto. Aclaró que no hubo imposiciones externas: “No se consultó a organismos internacionales ni se recibieron condiciones de nadie”.
Resultados y costos sociales
El 21060 logró estabilizar la economía, contener la inflación y sentar las bases para reformas posteriores. Sin embargo, su aplicación tuvo un alto costo social: miles de trabajadores fueron despedidos de la minería y el poder sindical se redujo drásticamente.
“Fue una decisión dura, pero permitió que Bolivia sobreviviera”, remarcó Sánchez de Lozada, quien posteriormente asumió el Ministerio de Planeamiento y la conducción de la política económica.
Bolivia 2025: un nuevo desafío
Cuatro décadas después, el exmandatario trazó paralelos entre aquella crisis y la actual. En 1985 el país sufrió el derrumbe del estaño en el mercado internacional. Hoy, dijo, la crisis se debe a “uno de los mayores crímenes económicos en la historia del país: el despilfarro de los ingresos del gas sin realizar nuevas inversiones”.
“La inflación está contenida artificialmente por subsidios insostenibles y la economía se contrae. Las instituciones se debilitan y la desconfianza paraliza a los actores”, advirtió.
Un llamado a liderazgo y unidad
Para Goni, la principal lección del 21060 es la necesidad de un liderazgo político firme, concertador y dispuesto a asumir riesgos. Subrayó que se debe otorgar mayor libertad a los agentes económicos, proteger a los sectores más vulnerables y resistir las tentaciones demagógicas.
“La división social, regional y étnica es más grande que nunca. Es urgente buscar los factores de unidad que permitan reconstruir Bolivia sin excluir ni privilegiar a nadie”, concluyó.
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