Carlos Sainz y su copiloto Lucas Cruz lograron continuar en el Dakar tras superar una de las jornadas más complicadas de la edición, marcada por graves problemas mecánicos en su Ford Raptor. Ocurrió durante la Etapa 5, disputada sobre 371 kilómetros cronometrados, cuando fallas en el embrague y el motor pusieron en riesgo su abandono. Pese a la falta de asistencia mecánica, la tripulación española alcanzó la meta y mantiene opciones en la general.
Una etapa que no refleja la angustia vivida
El resultado final de la Etapa 5 no mostró la magnitud de las dificultades afrontadas por Sainz y Cruz. El plan inicial era recuperar tiempo frente al líder, objetivo que se cumplió parcialmente, aunque el principal desafío fue lograr terminar la especial sin abandonar la carrera.
Desde la primera parte de la etapa maratón, el vehículo arrastró un problema de embrague que se agravó con una avería seria en el motor. Ambos contratiempos condicionaron el ritmo y obligaron a extremar precauciones para evitar una detención definitiva.
Trabajo contrarreloj sin asistencia mecánica
Ante la ausencia de asistencia, el equipo de Ford pasó la tarde en el campamento refugio trabajando directamente sobre la unidad. Según explicó Sainz al llegar a meta, completar la etapa ya representaba una victoria, más allá del tiempo perdido.
El piloto madrileño detalló que el fallo del motor fue el más preocupante y que obligaría a desmontar la unidad para evaluar daños. La avería estaría relacionada con la bomba de aceite, aunque descartó que se trate de un problema recurrente del modelo.
El embrague, un riesgo constante en la especial
El embrague funcionaba de forma extremadamente limitada. Solo contaban con una activación útil, reservada para el arranque del tramo. Cualquier detención en zonas de arena, pendientes o trial podía significar el abandono inmediato.
Esta situación obligó a Sainz a mantener el vehículo en movimiento incluso en sectores técnicos, lo que derivó en maniobras de alto riesgo para evitar detenerse en zonas complicadas del recorrido.
Llegar a meta, un alivio para el equipo
Sainz reconoció que durante la etapa pensó que el abandono era inevitable, especialmente cuando se activó la alarma del motor a mitad del recorrido. Por ello, llegar al vivac de Ha’il, incluso remolcado por su compañero Mitch Guthrie, fue recibido como una noticia positiva dentro del equipo.
La prioridad ahora es reparar el motor y evaluar las opciones de continuar competitivos en las próximas etapas, con la certeza de que seguir en carrera ya supone una oportunidad inesperada.




Sé el primero en dejar un comentario