Las autoridades de Suiza investigan a la propietaria de un bar que se incendió durante las celebraciones de Año Nuevo en la estación de esquí de Crans-Montana, tragedia que dejó al menos 40 muertos y 116 heridos. La mujer habría huido del local en plena emergencia llevándose la caja registradora, mientras el fuego se propagaba rápidamente. El caso ha generado conmoción nacional y abrió un proceso penal por presunto homicidio involuntario.
Incendio mortal en una estación de esquí
El siniestro ocurrió durante la noche de Año Nuevo en un bar ubicado en Crans-Montana, uno de los destinos turísticos más concurridos de Suiza. Según confirmaron las autoridades, el incendio se desató en medio de una celebración multitudinaria y provocó una rápida evacuación fallida del local.
Las primeras investigaciones establecieron que el fuego se originó por bengalas colocadas en botellas de champán, una práctica peligrosa que, sumada a los materiales inflamables del establecimiento, aceleró la propagación de las llamas.
La huida de la propietaria bajo sospecha
Días después del hecho, se conocieron detalles sobre la conducta de Jessica Moretti, de 40 años, una de las dueñas del bar. De acuerdo con información difundida por The New York Post, la mujer habría abandonado el lugar mientras el incendio seguía activo.
Testigos señalaron que Moretti habría tomado la caja registradora antes de huir y no prestó auxilio a las víctimas. Su salida quedó registrada en cámaras de seguridad del sector, imágenes que actualmente forman parte del expediente judicial.
Investigación por homicidio involuntario
Las autoridades suizas iniciaron una investigación penal contra Jessica Moretti y su esposo, Jacques Moretti, también copropietario del local. Ambos son investigados por presunto homicidio involuntario y por la posible destrucción de evidencia digital.
Según los investigadores, las cuentas oficiales del bar en redes sociales contenían videos clave de la noche de la tragedia, pero estas fueron eliminadas tras el incendio, lo que refuerza las sospechas sobre un intento de ocultamiento de información.
Fallas en los controles de seguridad
Previo a la tragedia, Jacques Moretti había asegurado al medio suizo 24 Heures que el bar contaba con todas las medidas de seguridad y que la fiesta se realizó conforme a las normas. Incluso afirmó que el establecimiento había sido inspeccionado en tres ocasiones en los últimos años.
No obstante, el martes 6 de enero las autoridades confirmaron que el local no había sido sometido a controles de seguridad contra incendios durante cinco años consecutivos. Nicolas Féraud, vocero del caso, precisó que las medidas no eran verificadas desde 2019.
Responsabilidades en evaluación judicial
Las autoridades señalaron que las investigaciones buscarán determinar el impacto directo de estas irregularidades en la magnitud de la tragedia. Desde la administración del establecimiento se reconoció el incumplimiento de las normas vigentes.
Los responsables del bar manifestaron que lamentan profundamente lo ocurrido y que asumirán las consecuencias legales que determine la justicia, mientras las familias de las víctimas continúan exigiendo esclarecimiento y responsabilidades.




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