

El presidente Luis Arce afirmó este sábado que su Gobierno no solicitará ayuda externa y priorizará el trabajo y la producción para superar la crisis económica que atraviesa Bolivia, pese al freno legislativo a créditos internacionales. “No vamos a extender la mano a nadie; vamos a trabajar, a producir, y con ese esfuerzo saldremos adelante”, declaró en un acto masivo en Soracachi, Oruro.
El pronunciamiento tuvo lugar durante la entrega de obras de infraestructura y la inauguración de un mercado para productores locales, en un evento cargado de tono reivindicativo. Arce criticó la parálisis en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), donde proyectos clave, como el Programa Nacional de Puentes para el Desarrollo – Mi Puente, permanecen estancados. Este plan, que prevé la construcción de 300 puentes en zonas estratégicas con un financiamiento de 110 millones de dólares de CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, cuenta con aprobación en comisión, pero sigue sin el aval del pleno de la Cámara de Diputados.
“La Asamblea no aprueba un proyecto que beneficiará a productores y comunidades. Estamos restringidos por esa demora”, lamentó el mandatario ante pobladores que demandaron un puente para agilizar el traslado de productos agrícolas hacia La Paz y Oruro. En respuesta, anunció que el Gobierno ejecutará estas obras con recursos propios del Fondo Indígena y el Tesoro General de la Nación (TGN), en un claro desafío a los sectores “evistas” y opositores que bloquean los créditos en el Legislativo.
Arce también confirmó la priorización de la Presa Cóndor Chinoca, un proyecto esencial para garantizar agua potable y fortalecer la producción agrícola en Oruro. Durante la jornada, entregó obras de impacto local, como el sistema de microrriego Kullcu, el puente vehicular Calahuaylla, viviendas sociales, la Unidad Educativa Nacional Mejillones y el enlosetado de calles, reafirmando su apuesta por el desarrollo rural y la soberanía productiva.
La paralización de préstamos en la ALP genera inquietud en diversos sectores, ya que estos recursos están destinados a iniciativas estratégicas de infraestructura, agua y riego, vitales para reactivar la economía. El Gobierno insiste en que continuará con obras financiadas internamente mientras persista el bloqueo.
El mensaje de Arce refleja un endurecimiento frente a la ALP y evidencia un conflicto político que complica la gestión pública. La falta de aprobación de créditos retrasa proyectos de alto impacto, especialmente en regiones rurales, mientras la apuesta por el financiamiento interno podría limitar su alcance o ritmo. El caso de Soracachi pone en relieve cómo esta pugna legislativa afecta directamente a productores y comunidades, con el Ejecutivo decidido a avanzar mediante la producción nacional como eje de recuperación económica.
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