

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles una ambiciosa política comercial que impone aranceles generalizados a las importaciones, con un impacto directo en China, la Unión Europea y varios países de América Latina, incluido Bolivia. La medida, que entrará en vigor en dos fases a partir del 5 de abril, fue presentada por el mandatario como una “declaración de independencia económica” destinada a revitalizar la economía estadounidense y reducir el déficit comercial.
La Casa Blanca estableció un arancel base del 10% a las importaciones provenientes de países latinoamericanos como Bolivia, Brasil, Argentina, Colombia, Chile, Perú, Ecuador, Costa Rica, República Dominicana, Guatemala, Honduras y El Salvador. Nicaragua, por su parte, enfrentará una tarifa más alta del 18%.
Otros socios comerciales también se verán afectados: China enfrentará un arancel del 34%, la Unión Europea del 20%, Japón del 24%, India del 26% y Suiza del 31%. Según Trump, estas tasas reflejan un ajuste por barreras comerciales impuestas por esos países, como regulaciones sanitarias y ambientales, y buscan “nivelar el terreno de juego” para las empresas estadounidenses.
La aplicación de los aranceles se dividirá en dos fases. El 5 de abril entrarán en vigor las tarifas mínimas del 10% o más, mientras que el 9 de abril se activarán los gravámenes más elevados para los países señalados. México y Canadá, socios de Estados Unidos en el T-MEC, quedaron exentos de estas medidas generales, aunque seguirán sujetos a aranceles específicos relacionados con migración y tráfico de fentanilo.
Refuerzo del proteccionismo
Desde su regreso a la presidencia en enero, Trump ha intensificado su agenda proteccionista, enfocada en la reindustrialización de Estados Unidos. Además de los aranceles generales, la administración impondrá un recargo del 25% a automóviles y componentes fabricados en el extranjero, con excepciones parciales para vehículos ensamblados en México y Canadá, según el origen de sus piezas.
El mandatario defendió las medidas al asegurar que son menos severas que los gravámenes que otros países aplican a productos estadounidenses, y prometió que impulsarán la manufactura local y generarán una “nueva era de prosperidad”.
Reacciones y riesgos
Aunque el gobierno de Trump sostiene que estas políticas fortalecerán la economía nacional, expertos advierten sobre posibles efectos adversos. Analistas económicos señalan que los aranceles podrían disparar la inflación y desencadenar una recesión a corto plazo. Líderes empresariales de los países afectados han expresado inquietud por el impacto en sus sectores productivos.
En Bolivia, las industrias agroexportadoras y manufactureras podrían enfrentar mayores obstáculos para acceder al mercado estadounidense, un golpe significativo para su economía. Con la fecha de implementación acercándose, los gobiernos latinoamericanos evalúan estrategias para amortiguar las consecuencias y diversificar sus destinos comerciales.
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