

“Es triste decirlo, pero 2024 no fue un buen año para las exportaciones e importaciones bolivianas, debido a un escenario internacional complicado y, sobre todo, a factores internos”, sentenció el presidente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Alan Camhi Rozenman, en el editorial de la revista “Comercio Exterior” N.º 326, recientemente publicada con información detallada sobre productos, valores, volúmenes, mercados, proveedores y transporte, entre otros temas.
La publicación reporta un déficit comercial de 845 millones de dólares en 2024, resultado del intercambio de bienes con más de 190 países. Es el segundo año consecutivo en rojo, luego del desfase de 571 millones registrado en 2023. Factores como la inflación mundial, la volatilidad en los precios de las materias primas, eventos climáticos extremos y conflictos geopolíticos —incluyendo la guerra en Ucrania y las tensiones en Medio Oriente— explican en parte el mal desempeño del comercio exterior boliviano y la escasez de dólares en el país, lo que ha elevado su precio.
Si bien Bolivia no podía estar ajena a estos impactos externos, para Camhi fueron los factores internos los que más golpearon el desempeño comercial. “Los bloqueos de carreteras, dificultades logísticas, escasez y encarecimiento del dólar, restricciones a la exportación, caída en los volúmenes de producción, conflictos sociales y una creciente inestabilidad política y económica tuvieron un impacto significativo”, explicó.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) procesados por el IBCE, las exportaciones en 2024 alcanzaron los 8.923 millones de dólares, una caída de 1.883 millones respecto a 2023, año en el que las ventas externas ya habían descendido en casi 2.800 millones frente al pico de 13.604 millones logrado en 2022. Esta disminución en las exportaciones explica la menor disponibilidad de divisas en el país, no porque “los exportadores no traigan sus dólares”, sino porque los ingresos generados no alcanzan para cubrir las importaciones.
Si en 2024 las exportaciones cayeron en 1.883 millones y el déficit comercial fue de 845 millones, el mercado boliviano sufrió una contracción de más de 2.700 millones de dólares en disponibilidad de divisas. A esto se suman los 3.300 millones perdidos en 2023 bajo la misma lógica. Como resultado, la oferta de dólares disminuyó mientras la demanda se mantuvo, encareciendo su precio, tal como ha sucedido.
Del total exportado en 2024, el 70% correspondió a Exportaciones Tradicionales (minerales e hidrocarburos), mientras que el 30% restante provino de las Exportaciones No Tradicionales (ENT), que incluyen productos agropecuarios, agroindustriales, forestales, madereros, manufactureros y artesanales.
La exportación de minerales generó 4.577 millones de dólares, con una caída del 19% en valor pese a un aumento del 11% en volumen. Los hidrocarburos sumaron 1.673 millones, con una reducción del 21% en valor y del 22% en volumen. Las ENT totalizaron 2.673 millones, con descensos del 11% en valor y del 14% en volumen. Entre los principales productos exportados destacan: soya y derivados (1.065 millones de dólares), carne bovina y derivados (246 millones), joyería (188 millones), castaña (188 millones) y girasol (123 millones). Particularmente preocupante fue la caída en la exportación de soya, que perdió 691 millones de dólares y un millón de toneladas.
La escasez de dólares y el alza en su costo también afectaron las importaciones, que sumaron 9.904 millones de dólares en 2024. Sin embargo, los volúmenes cayeron de manera alarmante: equipos de transporte (-28%), bienes de capital (-18%) y suministros industriales (-12%). Estos rubros son fundamentales para la producción interna y la exportación, por lo que su menor disponibilidad ya está generando problemas como quiebres en la cadena de abastecimiento, aumento de precios y costos, menor producción y pérdida de empleos. ¿Qué se puede esperar en adelante?
“El panorama es inquietante, no solo por el incierto contexto internacional, marcado por la posibilidad de una guerra comercial, sino principalmente por problemas estructurales internos sin resolver, la falta de divisas, los conflictos sociales y la reducción de la producción en sectores clave”, advirtió el presidente del IBCE. “Impulsar las exportaciones —en lugar de imponer restricciones que agravan la delicada situación del país— permitiría generar divisas, estabilizar su precio y moderar el impacto inflacionario sobre las importaciones, además de fomentar el empleo y el desarrollo”, concluyó.
Gary Antonio Rodríguez Álvarez es Economista y Magíster en Comercio Internacional.
La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Enfoque News.
Sé el primero en dejar un comentario