

En el momento en que usted lee este artículo, Tumusla sigue siendo el mismo de siempre, con una excepción: su plaza de homenaje, esa que evoca la histórica batalla de 1825, ha sido remodelada.
Ahora, la plaza cuenta con baldosas, arcos, balconcillos miradores y gradas que conducen al camino asfaltado hacia Villazón y Potosí. Según el alcalde de Cotagaita, Daniel Llanos, la obra fue ejecutada por la Unidad de Proyectos Especiales (UPRE) bajo instrucción del presidente Arce, con un costo aproximado de 1,7 millones de bolivianos.
Sin embargo, más allá de la plaza, el cantón Tumusla, perteneciente al municipio de Cotagaita en la provincia Nor Chichas de Potosí, no ha cambiado. La señal de internet es limitada al área urbana y errática en la zona dispersa. La electricidad es insuficiente para eventos de gran magnitud, como la serenata de homenaje prevista para la noche del 31 de marzo. Esta tuvo que suspenderse porque el suministro eléctrico no permitía el funcionamiento de los equipos de sonido de los grupos contratados. Se decía que Kalamarka estaría presente, lo que atrajo a mucha gente de Cotagaita al lugar… en vano.
Pero los reclamos no fueron por la serenata. El mismo 31 de marzo, cuando la sesión de honor de la Asamblea Legislativa Departamental de Potosí en Tumusla estaba a punto de clausurarse, un ciudadano pidió la palabra. Aunque no se la concedieron, habló a viva voz y reclamó por la falta de obras.
Para contextualizar, hay que recordar que en Tumusla se libró la batalla definitiva por la independencia el 1 de abril de 1825. Como resultado de su papel en la Guerra de la Independencia, en las cercanías se encuentran el cuartel de los rebeldes, en Chequelte, y el de los realistas, en Puka Huasi. Lo menos que esperaba la gente de Tumusla era que estas construcciones, actualmente en ruinas, fueran restauradas para conformar un circuito turístico. No ocurrió.
En Chequelte también se encuentra la casa de Carlos Medinaceli, refaccionada durante la gestión del gobernador Juan Carlos Cejas. Sin embargo, hasta la fecha no cumple ninguna función. Según el corregidor del lugar, aún no han logrado reunirse con las autoridades de la Gobernación de Potosí para recibir orientación sobre cómo administrar esta infraestructura en beneficio de la comunidad.
Lo que falta en Tumusla es gestión, y esta necesariamente implica la asignación de recursos, algo que no se ha concretado.
La remodelación de la plaza de homenaje es un logro que merece reconocimiento, pero también es fundamental atender otras necesidades. Solo cuando los gobiernos comprendan que Tumusla va más allá de actos protocolares y desfiles, se podrán gestionar y ejecutar obras que ayuden a sacar del atraso a la tierra donde realmente nació Bolivia.
Juan José Toro Montoya es Premio Nacional en Historia del Periodismo.
La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Enfoque News.
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