El brasileño Gerson Palermo, señalado como uno de los principales líderes del Primer Comando Capital (PCC), fue capturado este martes en Santa Cruz de la Sierra tras permanecer prófugo durante seis años. Su detención reactiva además una investigación en Brasil sobre una presunta red de corrupción judicial que habría facilitado su fuga.
La aprehensión fue ejecutada por la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), en coordinación con la Policía Federal de Brasil, según informaron los portales brasileños G1 y CNN Brasil. Palermo figuraba entre los criminales más buscados del país vecino desde abril de 2020, cuando abandonó el arresto domiciliario que le había sido concedido horas después de salir de una cárcel federal de máxima seguridad en Campo Grande.
De acuerdo con las investigaciones brasileñas, el beneficio judicial fue otorgado mediante un recurso de hábeas corpus resuelto en menos de 40 minutos por el entonces juez Divoncir Maran, del estado de Mato Grosso do Sul. Ese mismo día, Palermo rompió el brazalete electrónico que controlaba sus movimientos y desapareció.
Captura del presunto líder del PCC reabre pesquisa judicial
Según la Policía Federal de Brasil, la detención también vuelve a centrar la atención sobre una presunta trama de corrupción vinculada a su liberación. Un informe enviado al Tribunal Superior de Justicia (STJ) relaciona al exjuez Maran con supuestos delitos de corrupción pasiva, lavado de dinero y asociación criminal.
De acuerdo con las pesquisas, mensajes hallados en teléfonos de funcionarios judiciales sugieren que la autorización para liberar al narcotraficante habría sido negociada de forma irregular. Además, el Consejo Nacional de Justicia (CNJ) señaló que los argumentos de salud utilizados durante la pandemia de Covid-19 para justificar el hábeas corpus no estaban respaldados por informes médicos.
Condenas acumuladas y pedido de expulsión desde Bolivia
Palermo acumula condenas cercanas a 126 años de prisión por distintos delitos. En 2000 participó en el secuestro de un avión Boeing 737 de la extinta aerolínea Vasp y en el robo de aproximadamente 5,5 millones de reales transportados por el Banco do Brasil, hecho por el que recibió una sentencia superior a 66 años.
Posteriormente, en 2017, fue identificado por la Policía Federal brasileña como uno de los líderes de una red internacional de narcotráfico que trasladaba cocaína desde Bolivia hacia Brasil mediante avionetas y camiones. Por narcotráfico y asociación criminal recibió otros 59 años de condena.
Las autoridades brasileñas prevén solicitar su expulsión inmediata desde Bolivia para que vuelva a cumplir su sentencia en una prisión federal de máxima seguridad.




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