Los incendios forestales en la Patagonia se extienden desde principios de enero y ya afectan amplias zonas del sur de Argentina y Chile. El fuego ha causado 23 muertes, miles de evacuaciones y graves daños en bosques nativos y parques nacionales, incluido el Parque Nacional Los Alerces, Patrimonio Mundial de la Unesco.
Según un informe de World Weather Attribution, la combinación de calor extremo, meses de sequía y vientos intensos —agravados por el cambio climático de origen humano— alimenta la crisis. Los expertos advierten que el mundo podría perder algunos de los árboles más antiguos del planeta.
Incendios forestales avanzan en Argentina y Chile
Los primeros focos se registraron a inicios de enero en la provincia argentina de Chubut. En cuestión de días, las llamas se expandieron hacia el norte de la Patagonia y cruzaron hacia el sur y centro de Chile, especialmente en zonas cercanas a la cordillera de los Andes.
Aunque las autoridades reportan cierta mejora en algunos sectores, varios incendios siguen activos en ambos países. Las brigadas trabajan para contener el avance del fuego mientras miles de personas permanecen evacuadas.
Alerces milenarios bajo amenaza
El impacto más crítico se concentra en el Parque Nacional Los Alerces, en Argentina. Este sitio, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, alberga la población de alerces más longeva del mundo.
El alerce es la segunda especie arbórea más longeva del planeta. El ejemplar más antiguo identificado mide unos 60 metros de altura y tiene aproximadamente 2.600 años. Especialistas señalan que podría vivir hasta mil años más si sobrevive a los incendios actuales.
La pérdida de estos árboles milenarios representaría un daño irreversible para el patrimonio natural global.
Bosques antiguos y cambio climático: un ciclo crítico
Los bosques antiguos cumplen un papel clave en la regulación del clima. A lo largo de siglos, los árboles más grandes absorben dióxido de carbono y lo almacenan en su biomasa: troncos, raíces, ramas y hojas.
Investigaciones científicas indican que el 1% de los árboles más grandes concentra casi la mitad del carbono almacenado en la superficie forestal. Cuando estos árboles se queman, liberan grandes volúmenes de carbono a la atmósfera.
Este proceso intensifica el calentamiento global y favorece condiciones más secas y cálidas, lo que incrementa la probabilidad de nuevos incendios forestales. Así se genera un ciclo que agrava la crisis climática.
Riesgo para la biodiversidad
El informe de World Weather Attribution advierte que la destrucción del hábitat amenaza especies vulnerables. Entre ellas se encuentran el ciervo de los Andes del sur, el pudú —el ciervo más pequeño del mundo— y el carpintero de Magallanes.
La conservación del alerce también resulta prioritaria, ya que se trata de una especie en riesgo. La pérdida de estos ecosistemas afecta tanto la biodiversidad como la capacidad de almacenamiento de carbono.
Los modelos climáticos proyectan condiciones más severas y una disminución de las lluvias estacionales en las zonas afectadas de Chile y Argentina. Según el informe, la coincidencia de resultados en distintos modelos refuerza la evidencia de que el cambio climático ya influye en la intensidad de estos eventos.
Un patrimonio natural en peligro
Aún no se ha determinado la magnitud total de los daños en Los Alerces y otros parques nacionales. Sin embargo, especialistas advierten que, si el aumento de la temperatura global continúa, los incendios forestales en la Patagonia podrían volverse más frecuentes y destructivos.
La crisis actual no solo compromete la seguridad de las comunidades locales, sino también la supervivencia de algunos de los árboles más antiguos del planeta y uno de los ecosistemas más valiosos del hemisferio sur.






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