
En la madrugada del jueves 23 de octubre, mientras Coroico duerme, Susana y sus compañeras inician su jornada limpiando las calles. Ellas integran la unidad de Aseo Urbano del municipio y se enfrentan a diario a los riesgos de un trabajo invisible pero esencial: recolectar las aproximadamente 3 toneladas de basura que genera diariamente la población.
Este equipo de mujeres, muchas de ellas jefas de hogar, realiza una labor físicamente exigente y peligrosa. Su trabajo las expone a materiales cortopunzantes, jeringas y residuos sanitarios sin la debida separación, incrementando el riesgo de accidentes y enfermedades.
Los riesgos de un trabajo invisible
La recolección de basura está catalogada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) entre los diez empleos más peligrosos del mundo. Esta advertencia se materializa en las calles de Coroico, donde las trabajadoras relatan su miedo constante a cortarse o contraer infecciones. La falta de una cultura de separación de residuos por parte de la comunidad agrava significativamente estos riesgos laborales.
Giovana, una de las recolectoras, expresa el temor compartido por el grupo: encontrar jeringas o vidrios es su mayor miedo. Este riesgo no es teórico, sino una amenaza diaria que define su experiencia laboral.
El cuerpo como mapa del dolor
Para visibilizar estas problemáticas, la Asociación Aguayo, con el apoyo de ONU Mujeres, organizó un ciclo formativo dentro del programa Iniciativa para la consolidación de la cultura de paz en Bolivia. La metodología utilizada fue la de cartografías corporales, una herramienta de pedagogía feminista.
Durante los talleres, las mujeres trazaron las siluetas de sus cuerpos y marcaron en ellas las zonas donde se manifiestan los dolores físicos y las secuelas de su trabajo. Espalda, cintura, rodillas, manos y útero fueron algunas de las áreas más señaladas, creando un mapa colectivo del desgaste laboral.
Hacia soluciones con voz propia
Este ejercicio no solo sirvió para diagnosticar los problemas, sino que situó a las recolectoras en el centro de la búsqueda de soluciones. A través del dibujo y el diálogo, pudieron problematizar su realidad y proponer cambios.
Las historias y reflexiones surgidas de este proceso serán la base para la creación de obras artísticas y propuestas de políticas públicas. El objetivo final es generar acuerdos institucionales que promuevan un trabajo digno, seguro y justo para estas mujeres, reconociendo su derecho a laborar sin miedo y en condiciones humanas.



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